Según Bitacoras.com poseo el blog número 6678 más influyente del mundo de los blogs hispanos. A mí no me pregunten porque no tengo ni idea de qué significa eso. Si mi blog fuera influyente de verdad en el planeta no habría calcetines blancos.
Tengo un blog influyente
Escrito en Literatura
Que siga la fiesta
Yo hablo poco de política porque hace tiempo llegué a la conclusión de que estamos gobernados por subnormales profundos. También porque yo soy de la opinión de que cada pueblo tiene lo que se merece y porque, citando a César Vidal “el día después de la caída del imperio romano, la gente seguía casándose”.
Quiere esto decir que en el fondo, nunca pasa nada. La vida siempre sigue, y el mundo no acaba de terminarse por mucho que nuestros políticos hagan esfuerzos denodados por machacarnos cada vez más y mejor. Tampoco me despeino mucho, porque como todos sabéis, yo soy muy biologista, y me consta todo sistema auto-organizador nace, se desarrolla y muere. Claramente Europa, con España a la cabeza, ha iniciado su periodo de decadencia y ya vendrán otros que ocupen nuestro lugar. Es ley de vida.
Vamos, que a estas alturas, a mí me importa bien poco que desaparezcan las “realidades” que hay detrás de conceptos tan abstractos como “pueblos”, “culturas”, “cosmovisiones” y demás zarandajas. También me voy a morir yo y todo lo que yo he aprendido. Pero como buena judeo-cristiana (dicho esto en el sentido más antropológico del término), no puedo aceptar, me encorajina en grado sumo, la injusticia localizada contra el individuo con nombre y apellidos. Lo que ha pasado hace dos días en Cataluña, con la aprobación de una ley que elimina el castellano en la escuela, impidiendo a los ciudadanos el derecho de estudiar en español, me parece intolerable, propio del peor de los totalitarismos.
Lo siento mucho por todas esas personas que tienen que sufrir la existencia de estos pequeños estados neo-fascistas que se han apropiado de España, pero me alegro mucho por el conjunto de la nación, porque, afrontémoslo, no nos merecemos otra cosa.
Edición 5-VII-09: Podría decir “Leo hoy con estupor en El Mundo…”, pero es mentira porque a mí todo esto ya no me causa ningún estupor, sino una mezcla entre tristeza y desmedido pitorreo. Leo hoy en El Mundo que el ministro ESPAÑOL de educación, un tal Gabilondo, dice que “Las familias tienen que asumir que en Cataluña el idioma vehicular es el catalán”, lo cual en román paladino viene queriendo decir que “los que no estén de acuerdo, pese a pagar sus impuestos como todo quisqui, que se vayan bajando los pantalones porque vamos a consentir que les den bien por donde amargan los pepinos, pese a que nos paguen por velar por sus derechos”.
Escrito en Pensamientos
Apocalipsis
Uno de los recuerdos más apocalípticos de mi vida data de hace unos cuatro o cinco años, en la Capilla Sixtina. Allí debíamos ser unas mil almas metidas. Bermudas, chancletas, sisas. Barullo total. Y un signoretto gritando cada minuto: “¡Silenzio!”. El mundo de John Connor no era nada en comparación a lo que yo vi aquel día. Vi las calles atestadas de “Blade Runner”, vi el futuro apocalíptico de los barrios marginales de “Minority Report”. Vi la superpoblación de “Hasta que el destino nos alcance” y vi la falta del estilo de Sión de “Matrix”.
Hoy he estado en Santiago. Ya no se puede vivir en Santiago. Santiago está imposible.
Escrito en Pensamientos, Santiago
La cena de los miércoles
La cena de los miércoles es volver a España. Para empezar, quedamos a las nueve en el restaurante y entre pitos y flautas no se empieza a cenar hasta las diez y pico, lo cual a mí, como americana con horarios americanos me parece el insulto final. Menos mal que por lo menos vamos a cenar al Pingallo, uno de mis restaurantes favoritos, donde bien llevo pidiendo 20 años, milanesa. La mejor milanesa del mundo. Vamos, que entro por la puerta y el cocinero ya se pone a empanar el filete.
Volver a la cena de los miércoles es encontrarse con las tensiones sexuales no resueltas de siempre. Las más meritorias, las que Olga y yo mantenemos con José Luis. Mi frase “aquí hay chimbiochi”; la de Olga “ay, José Luis, que bien lo vamos a pasar”. No resuelta, digo. También el único tema en sus más diversas variantes. Esta noche el comentario sobre la muerte de David Carradine, aka “Kung-fu”. Aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, disquisiciones varias sobre la técnica de “estrangular los innombrables” (aunque no fue esa la palabra que se utilizó, aviso). De ahí, directos al tema “tupper-sex”. Dicen que unas chicas con una maleta roja organizan reuniones para explicar las bondades de todo tipo de juguetes sexuales. Algo se habló de un gel que da calor y no sé qué más, que el foco de la conversación estaba en el otro extremo de la mesa.
Que si murió Michael Jackson. Mucho fan en esta mesa. Yo más de Elvis. Finalmente, repaso a toda la frikada de la televisión nacional. Yo no conozco a nadie. Dicen que Dani Mateo imitando al ex-novio de Falete es la bomba. También murió Farrah Fawcett. Marcos dice que al final estaba ya muy desmejorada. José Luis responde que claro, que al final estaba muerta.
También hablan de Locomotoro. Ni idea.
Ya estoy en casa.
Más balnearios
Sigo yendo al balneario. Tengo la piel como el culo de un bebé. Pero limpia. Vienen muchos castellanos a bañarse. Todos sabéis que a mí me encantan los castellanos, con su caracter recio y su espíritu heróico, con sus tizonas y pretinas. Pero gritan mucho y se ríen estentóreamente. Creo que el paisano gallego de toda la vida tiene más glamour que el paisano castellano. A veces me dan miedo si gritan muy alto y agitan los brazos aspaventosamente. El paisano gallego habla más bajito y se ríe poco. Sabe que no hay muchos motivos de jolgorio.
En las piscinas de los chorros se exige el uso de gorro para no dejar pelos en el líquido elemento. Hoy ha entrado un hombre con su cabellera bajo el gorro y tres millones de pelos más repartidos por todo el cuerpo. He intentado ejercer la caridad cristiana pero simultáneamente mi lado “Vanity Fair” me impulsaba a decirle: “Oiga usted, o bien no hace uso de la piscina común, o bien se pone un gorro de baño que le cubra todo el cuerpo”. Finalmente ha ganado el bando “Atalaya” y “Despertar”.
Escrito en Balnearios, Pensamientos
Gaitas Gallegas
Aquí estaba yo ayer.
Real Banda de Gaitas de la Diputación de Ourense.
En directo, muy espectacular. Menos mal que a ninguno se le escapa labaqueta.
La Dalia Negra
Hoy he visto “La Dalia Negra” y no he entendido nada porque el guión es un galimatías que ni siquiera De Palma podía arreglar. Pero me ha recordado a un libro que mi amiga Sesé me regaló cuando tenía unos 15 años (hay que ver), llamado “Hollywood Babilonia” de Kenneth Anger, y en el que se explicaba con pelos y señales el caso de la pobre Elizabeth Ann Short, entre otras miserias humanas hollywoodienses. Aquello me traumatizó sobremanera y quizás me empujó a mis primeros pensamientos sobre el morbo. No importa lo refinado que se tenga el cortex; el cerebro reptil manda y contemplar la muerte de un semejante genético es algo que siempre ejerce cierta atracción incluso sobre el más sofisticado de los especímenes.
No sé si es el alivio que supone no ser el protagonista, o acercarse al abismo de la propia desaparición. No sé cuál es el mecanismo mental que nos impele a no poder apartar la vista del ocaso ajeno. Una antiquísima leyenda cristiana cuenta que un grupo de gente se detuvo para contemplar la agonía de Cristo en la cruz y que fueron maldecidos a partir de entonces, con la obligación de presenciar todo momento de dolor humano.
Pues para alegría del mundo editorial y narrativo en general, parece que no hemos cambiado.
Escrito en Pensamientos
La Torre de Hércules, patrimonio de la Humanidad
¡Pues ya era hora*! ¡El faro en activo más antiguo del mundo! Veinte siglos nos contemplan desde sus vetustas piedras. Los romanos sabían como construir para perdurar.
El lugar donde está la Torre de Hércules, en la ciudad de La Coruña, fue el punto exacto donde Ith, hijo de Breogán, avistó las costas irlandesas y allí fuimos los gallegos a conquistarlos (según consta en el Leabhar Ghabhála Érenn). Por eso que a mí me gustan tanto los irlandeses: porque son sangre de nuestra sangre galega. También allí fue Hércules a enterrar la cabeza de Gerión. Vaya, mucho movimiento.
Yo, como buena coruñesa (provincialmente hablando), gallega, española y europea, estoy muy contenta. ¡Enhorabuena, Torre de Hércules!
*La UNESCO declaró la Torre de Hércules “Patrimonio de la Humanidad”, el 27 de junio de 2009. El alcalde de Vigo, Abel Caballero (PSOE), fue el único alcalde gallego que se negó a apoyar la propuesta.
Escrito en Cultura, España, Humanidad | Etiquetas:Patrimonio de la Humanidad, Torre de Hércules
Paco, Paco, Paco
Debajo de la casa de mis padres hay un supermercado. Revaloriza el valor del inmueble tener tan sólo que bajar al portal para hacer la compra. Llevo muchos años yendo a ese supermercado y nunca había oído pronunciado el nombre de ninguno de sus empleados. Nunca hasta este verano. El primer día que allí me personé sólo se oía una palabra en el recinto: Paco. Paco por aquí, Paco por allá. Parecía que las clientas no tenían otra cosa que decir. Paco, Paco, Paco.
La primera vez que vi a Paco estaba apoyado en el quicio de mi portal, fumándose un cigarro. Supe que era él por la pinta de macho alfa de ultramarinos y por la placa identificativa. Paco no es guapo, tampoco atractivo, pero posee ese halo de especimen fértil que tantos estragos ha causado en mi supermercado. Con sus pulseritas de cuero y su pelo negro resobado, Paco pasea su cuerpo por los pasillos con la parsimonia de un gallo de corral. Dejando claro que con su presencia, se han acabado los problemas.
Hoy, ante la escasez de dependientas, hemos tenido una especie de revuelta en el establecimiento. La pescadera y la carnicera no abandonan su puesto ni en Defcon 1 y la tercera en discordia no daba abasto entre las frutas y los embutidos. La queja se ha extendido como la pólvora y desde todos los rincones se oían voces femeninas exclamando ultrajadas: “esto es una vergüenza”, “pues que contraten a más personal”, “no se puede tener así esperando a la gente”, “que hay que hacer la comida”. Las quejas persistían aún a la hora de pagar. Las colas parecían comités bolcheviques: “luego que no se extrañen si pierden clientela por las tardanzas” (esto lo decía una que en vez de coger un carrito amontonaba tres cestas en la fila); “lo que no se puede es tener así a la gente”, “tenemos más cosas que hacer que estar esperando a que alguien quede libre”. Una cajera enana que por allí pulula, que parece que va a heredar la empresa, bastante repelente, animaba a la revolución: “¡llamen a atención al cliente, y quéjense, llamen, llamen!”. La cosa empezaba a ponerse peligrosa. Se imponía la presencia de más tenderos, ya.
Mientras todo esto ocurría, Paco estaba en mi portal, rascándose los innombrables.
Escrito en Naturaleza humana, Ourense
El mejor balneario: Laias
Lo que no os he contado es llevo una semana yendo al Balneario de Laias, a quince minutos de Orense, a disfrutar de un tratamiento anti-estrés. No es que yo esté muy estresada, pero ya sabéis que a los gallegos los balnearios nos gustan más que a un tonto una tiza y en cuanto hay ocasión, ahí estamos. Aún me queda una semanita, pero ya puedo ir contando experiencias.
Lo primero acostumbra a ser una bañera de hidro-masaje personalizado, que dura quince minutos (en mi caso) y que despide burbujas por aquí, burbujas por allá, realizando un masajito que da gustirrinín generalizado y de paso facilitando que los minerales penetren en la piel para mejor lucimiento de la susodicha (y de lo de dentro también).
Luego con la misma, yo me meto en la piscina de los chorros, que es una piscina cuyas paredes despiden unos chorros, como su nombre indica, que eso parece la policía anti-disturbios, y aunque a primera vista puede semejanr algo salvaje, sales de ahí hecha una flor de pitiminí. Si el tiempo acompaña y apetece, desde las piscinas interiores se puede salir directamente a la exterior, donde hacer unos largos y disfrutar del hermoso paisaje que engalana al río Miño.
Acto seguido toca masaje, que bien puede ser relajante, drenante, completo, parcial, con chocolate, con barro, calor, frío… A mí en esta semana ya me han puesto la mano encima varios de los “técnicos” que trabajan en Laias. Por ejemplo, Dolores Ferreiro, una gran dama del masaje que te pone estupenda entera casi sin que te enteres; también Óscar Paredes, que me dió un masaje en la espalda que aquello parecía de película, sólo me faltaba mi famoso Martini con sombrilla al lado; Ana Rumbao, simpatiquísima, muy afable y virtuosa y por último, Monse Domínguez, que es de Arnoia, pero yo la hacía poco menos que de París, tal es la elegancia y saber estar que luce. Cuando Monse entra contigo en una cabina, te sientes como una estrella de cine.
Me comentan mis compañeras de piscina que el balneario también cuenta con masajista polaco, tipo Darek, que aparte de un gran profesional, nadie lo duda, alegra mucho la pestaña a las bañistas. Cuando lo vea con mis propios ojos, haré los comentarios pertinentes al respecto. Por el momento, quedémonos con lo grandes profesionales que son todos los que forman el equipo de Laias.
Cuando le dije a un conocido que iba a consumir parte de mi verano relajándome en un balneario me dijo: “¿Pero tú cuántos años tienes?”, sin embargo, a mí me dio igual, porque en esa pregunta vi un claro movimiento del lumpenproletariat en pos de la revolución permanente. Ni caso. Ir a un balneario tiene que ver con mimar tu cuerpo, estar en contacto con la naturaleza, y no tener miedo a pasar tiempo con uno mismo, pensando así en cosas profundas y trascendentales del propio cacumen. Por eso lo recomiendo enfervorizadamente, y si es Laias, mejor que mejor. Para todos aquellos que no se crean esta vida de glamour y descoque que me gasto, aquí video demostrativo de mi cuerpo serrano en una bañera de hidromasaje personalizado y en el que saludo a la cámara.
Escrito en Balnearios, Ocio, Ourense, Sensaciones


