Posteado por: Alejandra | 14 Noviembre 2009

Ya soy legal otra vez

Sí, amigos, sí. Hubo dudas al respecto teniendo en cuenta cómo funciona todo en España. Y peor aún en la España allén de los mares. Pero por fin he dejado de ser una apátrida. Vuelvo a tener mi pasaporte español y me siento otra vez de la familia de la tortilla de patatas. Expedido en Washington DC, claro, porque yo, antes muerta que sencilla.

Posteado por: Alejandra | 13 Noviembre 2009

Los dispositivos externos de memoria humana

Hoy Antigourmet escribe sobre los dispositivos externos de memoria humana quejándose mucho de ellos. En concreto de una aplicación del Iphone que te dice con qué comida va cada vino, cosa que antes había que saberse de memorieta. Yo ya hace mucho tiempo que he capitulado y he depositado mi memoria en chips y circuitos. No es sólo el GPS sin el que literalmente ya no puedo ir a ningún sitio, sino calendarios digitales, agendas móviles y tantos otros recursos electrónicos.

A mí no me molesta que nos convirtamos en cyborgs. Algún día todas estas extensiones estarán internas en el cuerpo. Lo que realmente me fascina es pensar en cómo va a derivar nuestra parte humana. Si no necesitamos más el tipo de memoria que almacena este tipo de datos… ¿en qué ocuparemos nuestros cerebro infinitamente plástico? Yo creo que seremos más imaginativos y por lo tanto más virtuales. Si nuestro cerebro va perdiendo de esa manera los nexos con la realidad (recordar el camino al trabajo o de vuelta a casa es un poderoso nexo con la realidad), no cabe duda de que cada vez desarrollará más operaciones encaminadas a la fantasía y a la creación de una vida paralela (y mejor). Si nuestro cerebro es capaz de imaginar más, lejos de encontrarnos día a día con la terrible realidad, toda la industria de realidad virtual nos ofrecerá el vivir esas experiencias también a nivel físico. En resumen, viviremos conectados a unas máquinas que harán materiales todas las cosas increíbles que soñemos.

Estas cosas en principio siempre asustan a la mayoría de los mortales. Qué horror tener que dejar de lidiar con la realidad. Pero es básicamente lo que hemos hecho siempre desde que el primer Sapiens Sapiens nació. La vacuna contra la viruela, los aviones, el cine, no son más que infinitas maneras de modificar la realidad a nuestra conveniencia. Así que, lo que haya de venir, bienvenido sea.

Posteado por: Alejandra | 12 Noviembre 2009

Mi teoría número 345648962

Yo ya supongo que esta teoría no es mía propia en exclusiva y que a algún copión se le habrá ocurrido antes que a mí. Pero yo creo que en realidad, en la vida, nadie tiene ni pajolera idea de por dónde va. Yo creo que la única diferencia es de perspectiva. Hay gente que cree saber por dónde va, totalmente equivocados, añado, y hay otra gente que es consciente de que no hay manera humana de planear la vida. Yo pertenezco al segundo grupo. Yo soy tan consciente de la cantidad de variables temporales y espaciales que determinan cada acontecimiento de nuestras vidas, que ya intento preocuparme lo mínimo posible que aún así sigue siendo mucho. Variables temporales y espaciales inidentificables, agazapadas detrás de una esquina, estilo ninja, que te están haciendo la puñeta incluso cuando tú ni siquiera eres consciente de su existencia.

No es el propósito de este post dar una serie de recetas mágicas para dejar de preocuparse ante la vida. Nada más lejos de mi intención. Preocúpense. Es una de las pocas maneras que tenemos de sentirnos vivos. Escribo este texto más bien para pitorrearme de todos aquellos que creen que tienen la cosa bajo control. Qué ilusos. Qué inocentes. Qué cuturros. Ha-ha.

nelson-muntz

PD: Por cierto, que maravilloso es tener blog y amigos millonarios. Hoy ha llegado a mi casa un paquete de jamón serrano de verdad. ¡Gracias!

Posteado por: Alejandra | 11 Noviembre 2009

El consumo

A mí en general todas las quejas contra la sociedad consumista me suelen parecer un peñazo. Fundamentalmente porque la mayoría de las quejas de nuestro mundo contemporáneo no son más que otro producto de consumo. La rebelión se ha convertido en otro tipo de bien y se trafica con él como se podría traficar con bastoncillos para los oídos. A mí me da más o menos lo mismo que la gente consuma más o menos. Estoy de acuerdo en que hay consumos que son para subirse a una azotea con un rifle de largo alcance, como por ejemplo, la cantidad de energía eléctrica que gastan los americanos para tener todas y cada una de las habitaciones encendidas siempre. Pero también creo que cada vez que nos acercamos a la catástrofe, va alguien que inventa algo nuevo y mágicamente se arregla todo. Me acuerdo de una entrevista a Matt Ridley, un periodista científico, autor de un libro que se llama “Genome, Nature Via Nurture: Genes, Experience, and What Makes Us Human“, en la que explicaba que si no hubiéramos dejado nunca la fase de cazadores-recolectores, ahora necesitaríamos 85 planetas para alimentar a la población mundial. Vamos, que la gente se cree que la naturaleza permanece incólume mientras nosotros nos dedicamos a destruirla, cuando la cosa más bien es un bucle retroalimentador. Para que se me entienda: jamás hubiéramos llegado a los 6000 millones de personas si no hubiéramos dejado la fase cazadora-recolectora. Por eso hay que ejercer algo de optimismo católico y dejar de pensar que el mundo va a acabarse. Hay que impulsar un desarrollo sostenible, of course, pero abandonar ya las teorías apocalipticas en las que nos hemos instalado de manera algo ridícula. Ya inventarán algo.

Toda esta perorata criticando los grandes éxitos de la “contra-cultura contemporánea”, viene a que a mí lo que me fastidia de verdad, no es el consumismo, sino el consumo. Porque yo soy una teórica muy alejada de cuestiones pedestres, como conviene a mi glamour y elegancia. A mí lo que me parece intolerable es que haya que comer, o vestirse para no congelarse, o necesitar fluor para no quedarse sin dientes, o dormir bajo techo para que no venga un león y te coma. A mí lo que me fastidia es tener cuerpo. Si no tuviéramos cuerpo podríamos dedicarnos a lo que quisiéramos y todas nuestras presiones vitales desaparecerían por arte de magia. No estaríamos atados a ninguna responsabilidad. No tendríamos miedo a morirnos de hambre. Nadie podría estar por encima de nosotros ni nosotros estaríamos por encima de nadie. Nuestras relaciones personales serían más intensas y más honestas. Viviríamos para siempre en el mundo de nuestros sueños. La vida sería fantástica.

Bueno, vale. Está bien. Me he convertido en una idealista. ¿Qué pasa?

Posteado por: Alejandra | 10 Noviembre 2009

Hoy he comido jamón

Hoy tenía algo que celebrar y me he ido al Whole Foods, que es el supermercado superpijo que tenemos por aquí, a comprar jamón serrano y queso manchego. Que hacía años que no les hincaba el diente. El queso era manchego de verdad. Un pedazo de nada, 6 dólares o sea 5 euros. El jamón era Prosciutto de ese, que es como el jamón serrano pero en italiano. Una cosa así como el Prosecco, que es el champán italiano que tienen aquí en todos los sitios mientras el cava no lo conoce nadie. Y ni siquiera podemos importar jamón serrano, que es el único jamón en el mundo que merece ser llamado tal.  Trescientos gramos de Prosciutto, 12 euros. Casi me da un telele a la hora de pagar. Pero bueno, la celebración es la celebración. Y además, ya sabemos que yo dramatizo mucho, así que no asustarse. Ahora me duele un poco la tripita, por la maldita gula, y no hay nadie cerca que me dé “fregas” en plan palabras mágicas como hago yo con los demás. Qué asco de vida. Mamá, vete haciéndome la tortilla.

Posteado por: Alejandra | 9 Noviembre 2009

Dejad que los niños se acerquen a mí

Creo que ya ha pasado la época del pelo y en los últimos días a la gente le da por decir que se me dan muy bien los niños. Trato tanto con mi vecina y sus dos churumbeles que ya parece que vamos incluidos en el mismo pack. El otro día me enfrente con la difícil tarea de desenredar el largo y fino pelo de una niña de cuatro años con la sola ayuda de un cepillo circular. Cuando llevaba ya nada más y nada menos que 45 segundos me di cuenta de que aquello no iba a ningún sitio y con las mismas me fui a mi casa a por un peine. De ahí lo de saber lo que vale un peine. Aunque fue una tarea ardua, yo con lo de los nudos cabelliles tengo experiencia (qué misteriosa es la vida, al final todo está conectado) y, sin ánimo de echarme flores que no me merezca, hice un trabajo excelente. Cero tirones, cero nudos.

Hoy la citada niñita se cayó y se hizo pupa en las manos y con las mismas pronuncié unas palabras mágicas en español que quitán el dolor automáticamente y que no son el bálsamo de Fierabrás. Se trata de “sana, sana, culito de rana, si no sanas hoy, ya sanarás mañana”. Como en mi vecindario sólo hablo español yo, la cosa fue de mano de santo porque coló totalmente lo de la magia milagrosa de dichas palabras. Nada, que me lo paso pipa. Dejad que los niños se acerquen a mí. Los niños guays, eh, los repelentes, bien lejos.

Posteado por: Alejandra | 8 Noviembre 2009

Mi nueva canción favorita

Tú llenas todos mis sentidos
Como una noche en el bosque
Como las montañas en primavera
Como un paseo bajo la lluvia
Como una tormenta en el desierto
Como el tranquilo oceano azul
Llenas todos mis sentidos
Ven, vuelve a llenarme de nuevo

Ven, déjame amarte
Déjame darte toda mi vida
Déjame ahogarme en tu risa
Déjame morir en tus brazos
Déjame permanecer a tu lado
Déjame estar siempre contigo
Ven, déjame amarte
Vuelve a amarme de nuevo

Tú llenas todos mis sentidos
Como una noche en el bosque
Como las montañas en primavera
Como un paseo bajo la lluvia
Como una tormenta en el desierto
Como el tranquilo oceano azul
Llenas todos mis sentido
Ven, vuelve a llenarme de nuevo

Posteado por: Alejandra | 7 Noviembre 2009

Goble

No sé si os he contado alguna vez que, recién acabada la universidad, Fermina se fue a trabajar para el estado americano a Kazajstán, durante dos largos años initerrumpidos, con toda la Unión Soviética desmoronándose. Toda una proeza. Dos años lejos de su familia, de su hogar, en el fin del mundo. Cuando le pregunté cómo era capaz de hacer aquello, me contestó que el amor de toda la gente que la quería a lo largo y ancho del planeta era lo que le daba fuerzas para enfrentarse a cualquier cosa. Daba igual donde estuviera. Siempre estaba acompañada por todos aquellos que la queremos.

Aquello, de lo que probablemente ya ni se acuerda, ha sido desde entonces una máxima de inspiración en mi vida. A mí ya no me da miedo estar aquí o allá, porque sé que en algún sitio, hay alguien que me quiere. Y nada puede abatirme si tengo amor. En esta semana de pachuchismo he tenido mucho amor. El amor de mi familia. Y entre todos ellos, el amor de Carlos, que siempre se acuerda de mí. Esta semana he recibido por sorpresa un libro enviado desde España. Un libro de ilustraciones de cuentos de hadas de Warwick Goble. Un libro precioso cuyos dibujos invitan a soñar mundos imposibles, lejos de la tristeza que a veces acompaña el único que tenemos.

Así que, gracias, Carlos. Eres un sunbeam en mi vida y te quiero mucho.

Warwick Goble para "Hadas en la orilla del mar"

Warwick Goble para "Hadas en la orilla del mar"

Posteado por: Alejandra | 6 Noviembre 2009

Mi pelo

A mí madre no le gusta nada que lleve el pelo tan largo. Cuando pienso en nuestra relación, indefectiblemente me veo corriendo por el pasillo adelante mientras ella me persigue con unas tijeras. Por supuesto esto es una hipérbole de las mías. Pero ya sabemos que a mí me gustan más las figuras retóricas que a un tonto una tiza. En realidad, en los últimos cinco años, mi madre me debe haber dicho unas tres o cuatro veces que me corte el pelo. Pero no es las veces que me lo dice. Sino cómo me lo dice. Así como enseñando el colmillo.

Lo cierto es que en la última semana unas seis personas se han referido a mi pelo. Estoy sentada en la biblioteca y de pronto alguien me lo toca y exclama algo como “beautiful spanish hair”. También me dicen “wonderful color”, “such awesome curls” o “beautiful mediterranean hair”, lo que me deja un poco trastornada, porque yo no tengo nada de mediterránea. Vamos, tengo de hecho un estatuto de limpieza de sangre que para sí lo quisiera el alcalde de Zalamea. Pero en fin, dejando tonterías sanguíneas aparte, yo no logro verme a mí misma como una mediterránea pese a lo muchísimo que aquí me lo repiten. Tampoco puedo ver mi pelo como mediterráneo, claro que no se lo tengo en cuenta porque al fin y al cabo, qué saben ellos de mi construcción mental de lo mediterráneo. Para tener un pelo mediterráneo tendría que ser muchísimo más oscuro y más recio y aunque tengo las ondas grandes, tendrían que ser menos atirabuzonadas.  Menos Candy Candy. Pero yo les dejo porque… menos da una piedra.

Lo realmente importante de esta historia es cómo en esta última semana a todo tipo de personas les ha dado por alabar mi pelo. Príncipes y plebeyos hacen un alto en el camino para contemplarlo y solazarse con su visión. Y juro por Dios que mi pelo no es muy diferente a cómo era hace siete días. Entonces yo, con mi complejo multicines mental ya me imagino que alguien por ahí ha dicho: “A ver, Alejandrita, como esta semana estás ahí un poco ahí under pressure, vamos a mandarte una ayudita de la manera más eficaz”. No sé qué pensar de que la corte celestial crea que la mejor manera de animarme es alabando mis rizos. Quizás he ido demasiado lejos con la cosa esa del glamour. Yo bien preferiría que me tocara la primitiva, que me venía al pelo, o me dieran un Nobel, que al fin y al cabo yo no tengo un pelo de tonta, pero en fin, si ha de ser a través de mi melena, bienvenido sea.

Pongo esta imagen porque yo llevo así a menudo el pelo

Pongo esta imagen porque yo llevo así a menudo el pelo

Posteado por: Alejandra | 5 Noviembre 2009

El problema de las armas en USA

La madre del cordero

La madre del cordero

¡El vecino de al lado quiere PROHIBIR todas las ARMAS! ¡En su casa NO HAY ARMAS! Por respeto a sus ideas prometo NO usar MIS ARMAS para PROTEGERLOS.

Entradas antiguas »

Categorías