Hoy hemos tenido la fiesta de los medievalistas/renacentistas/barroquistas. Como la universidad está temblando porque ahora es cuando nos llega a nosotros la crisis (aquí las universidades se financian jugando a la bolsa en gran medida y ahora es cuando llega la gran hecatombe), la fiesta ha sido en casa de mi jefa y en plan potluck, lo que significa que hemos tenido que venir de casa con la comida puesta. Se acabó la free food. Esto ha dejado de ser un Potosí. Maldición, siempre nos pasa lo mismo con este continente.
Como yo antes muerta que sencilla, le he sugerido a mi secuaz Darth Vader que cocináramos una tarta de Santiago. Más o menos yo he sugerido la idea (porque yo soy una ideóloga nata), él la ha cocinado y yo le he animado. A mí me pareció una idea genial porque así vamos haciendo publicidad del imperio (español) del mal. Cómo bien sabéis, gran parte de la gracia de la tarta de Santiago está en que lleva la cruz incorporada y una cruz, sobre a todos los medievalistas, en estos ambientes siempre gusta más que a un tonto una tiza. Darth Vader se ha empeñado también en hacer tortilla de patatas, porque nosotros hacemos patria donde sea y cómo sea, y le hemos plantificado unos palillos rojos y amarillos. No podemos evitarlo. Somos barroquistas. Lo recargamos todo de significado. Los palillos han pasado desapercibidos pero la tarta ha sido un éxito. Nos han pedido la receta y todo. Préparate mundo, que el imperio contrataca.



