Posted by: Alejandra | Mayo 8, 2008

La no economía de no mercado

Si algo se echa de menos de América cuando se llega aquí es aquello de que “el cliente siempre tiene razón”. En USA tú entras en una tienda, y a no ser que el atendedor sea afroamericano, con lo cual tienes bastantes papeletas de que te trate como escoria si eres blanco, en general se despepitan contigo, dan con la cabeza en el suelo y te llaman ma’am.

Aquí es que todo lo contrario, oiga. Llevo desde que llegué de mandados, y yo digo como el otro, pido paciencia, comprensión, amor y todas esas cosas, porque como pida fuerza… como pida fuerza… Parece que hay que estar detrás de todo el mundo para que te hagan las cosas, ¡que al final vas a pagar! que es lo sangrante. Llevé un aparato a arreglar el lunes y me aseguraron que ese mismo día estaría. Pues ayer, miércoles, tuve que llamar de nuevo hecha una hidra del infierno, y aún no se habían puesto con él. Encima se excusaban que si les faltaba el no sé qué o el no sé cuánto. Pues llama, voto a bríos, llama, y no me tengas aquí de nones.

Claro que el culmen de la surrealidad me acontenció ayer a mediodía. Como en mi casa son muy tecnócratas tienen mucho aparataje, en especial audiovisual. Llego de las Américas y allí ni se ve la TDT, ni se puede grabar ni una película ni ná de ná. Me pongo yo a fuchicar como si fuera MacGiver con un resultado pésimo. Moraleja: hay que llamar al técnico.

El tío pone un pie en la cocina, antes de llegar al Salón y le digo: “Es que no podemos ver las digitales y las analógicas a la vez”, y sin haber visto ni un sólo aparato me dice: “Ah, no, es que eso no puede ser, o unas u otras”. Me quedo a cuadros porque toda la vida las hemos visto todas. Sigo. Llega al salón, y después de efectivamente haber habilitado la visión de ambos tipos le digo: “Es que me gustaría que la TDT entrara por el grabador para poder grabar las películas”. Respuesta: “Ah, no, eso no puede ser”. Ya algo perjudicada le contesto: “¿Pero como que no puede ser si yo he grabado miles, qué digo miles, millones de películas?”. Revisa la cosa y dice: “Ah, sí”.

Bueno, el tiparraco era de la Cofradía del No. Estoy segura de que estuvo en primera línea en el “No a la OTAN”, el “No a la guerra”, y el “No a los pepitos de ternera”. Esto del “Ah, no”, me lo debió repetir unas 12 veces, para luego demostrarse que era “Ah, sí”. El grado paroxístico llegó cuando pronunció la frase: “Ah, no, es que con el grabador no se puede grabar”.

Para más enjundia, ya en llegando a sus últimos noes, me puso verde por tener tanto ingenio tecnológico mientras expelía todo lleno de razón echándome la bronca: “es que no es lógico tener tantos aparatos”.

País.

Responses

Jajajaja, Dios mío, con el grabador no se puede grabar… WTF!!!!!!

Leave a response

Your response:

Categories