Posteado por: Alejandra | 9 Noviembre 2008

Mi amiga fundamental

Este bonito relato empieza en “Ya pasó“.

Qué día más aburrido. Mi amiga fundamental se ha ido con su novio a no sé dónde y estoy pensando seriamente en matarlo. Al novio. Mi amiga fundamental y yo lo pasamos tan bien juntas, que a veces tengo miedo de que ocurra cualquier tontería y nos alejemos. Así que hoy voy a dedicarle este post a esta personita de la que he hablado muy poco en el blog pero con la que paso apróximadamente cuatro horas al día. Además es la supervisora de efectos y música de mi compañía.

Mi amiga fundamental tiene un aspecto lánguido y distante. Cuando la conoces parece la quintaesencia del pijismo, sin embargo, cuando se va soltando, descubre su alma requetemacarra manchega. Cuando conduce se pierde, y para encontrarse se autoseñala el camino con el dedo. Quiero decir, para coger la desviación a la derecha, primero señala la desviación a la derecha con el índice y así se va ubicando. Aún así consigue que lleguemos tarde a todos los sitios.

Mi amiga fundamental me anima a que quede con todos los mozos que me piden citas, porque según su teoría, a través de ellos puedo “conocer a gente interesante”. En la comida  con el *emperador* casi no cruzó palabra con nadie y entonces soltó “yo he venido a esta comida contigo porque a través de ti puedo conocer a esta gente”. Huelga decir que ninguna de las dos conocíamos a nadie, y obviamente estalló la carcajada.

A mi amiga fundamental le encanta comprar y yo me quiero nacionalizar americana, con lo cual de vez en cuando nos vamos juntas a quemar la tarjeta. El otro día hablando de política mientras nos probábamos unos blaziers yo comenté que le iba a decir al profesor de los ojos como faroles y autor del manifiesto comunista del siglo XXI que yo era anarco-capitalista, a ver si se moría de la impresión y mi amiga fundamental exclamó: ¿pero eso qué es? ¿que todos podemos comprar lo que queramos sin ningún tipo de regla? Después de la carcajada, hemos decidido que efectivamente somos unas anarco-capitalistas porque nos gusta mucho ir de compras. A ella mucho más que a mí, pero yo me apunto a un bombardeo. Ella quiere establecer el término “capianarquista” porque dice que así sonamos más a capitanas, pero a mí no me acaba de convencer.

Como ahora no tengo coche, al despedirnos el viernes le dije: “no te olvides que el martes me tienes que llevar a comprar las cosas esas”, y sacó la cabeza muy ofendida por la ventanilla y dijo: “¡Pero Alejandra, cómo me voy a olvidar yo de ir de compras!”.

Con todo, nos pasamos el día comentando que si el marxismo, que si el psicoanálisis… Las dos nos sentimos parte de esta nueva generación de españoles no avergonzados de serlo y nos llevan los demonios cuando leemos las noticias de los periódicos patrios. Tenemos los ojos grandes y somos muy expresivas.

Nos contamos nuestros problemitas y lo que más me gusta de ella es que nada le parece lo suficientemente grave. Es una católica de verdad: todo va a salir bien y no hay por qué preocuparse.

Creo que tengo una nueva amiga.


Respuestas

  1. No sé que decirte, es todo tan divertido, tan libre,
    tan luminoso……….

  2. Yo lo que veo aquí es que hay una discriminación alarmante. Cuando toca hablar de tíos, venga a poner fotos que parece esto el reportaje de Navidades del ¡Hola!

  3. ¡Pero si ya la has visto por el único lado que tiene! Como es tan delgadita…

  4. Pues a menos que sea algo estilo cinta de möbius, tendrá dos lados y dos caras, como todo hijo de vecino. Y a mí me sigue pareciendo un ultraje.

    Endevé.

  5. Qué suerte, aquí no hay manera de encontrar una de esas!!! jajajaj…. :)

  6. Raquel es muy maja, a mí me regaló unos bombones con queso manchego por dentro. No voy a decir a qué sabían por respeto a ustedes, pero el detalle fue de potencia. Y sí, efectivamente, pesa un kilo.

    Carlos, mejor la peruana.


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