Posteado por: Alejandra | 3 Junio 2009

You’ll never walk alone

Sí, amigos, sí. Lo que nunca os he contado es que yo jamás he estado sola. Desde bien pequeña tengo un poltergeist ahí fornicando pero bien la sus scrofa doméstica. Sería arduo enumerar todas las cosas que me han desaparecido a mí a lo largo de mi vida. Por ejemplo, se me viene ahora a la cabeza una vez que bajé a comprar una tableta de chocolate. Cuando volví, fue dejar el chocolate en la cocina, ir a colgar el abrigo, y oiga, la tableta ya no estaba. Ya sé, ya sé lo que estáis pensando. Créedme: tengo un poltergeist.

Al principio, cuando fui consciente de esta situación sobrenatural me desesperaba. Me mesaba los cabellos, clamaba al cielo, maldecía mi hado. Ahora ya me lo tomo con más calma. Me siento, me rasco la barriga y entro en contacto con el ser, a ver si me da un chivatazo. A veces funciona y triufan las fuerzas del bien.

Desde que estoy en América, mi poltergeist la tiene tomada con mi carnet de conducir. Es que no hay vez que no vuelva de USA que no haya desaparecido mi carnet de conducir. Me he pasado el bendito día buscándolo. Cualquier coge un coche en Grecia sin carnet de conducir. Porque no creo que les valga el americano, que les debe sonar como muy lejos y moderno. Yo creo que a mi poltergeist le horripila el modelo sábana tanto como a mí: ¡pero que es inútil, poltergeist! ¡Que aunque lo pierda no me dan el modelo nuevo! (que no sé por qué; bien nos podrían librar a la gente de bien del tabloide, en vez de obligarnos a acabar nuestros días con él).

Bueno, al final apareció, happy ending. No digo dónde, porque pa qué. Yo tengo un nombre para mi poltergeist, pero no lo voy a decir por si acaso toma represalias, que creo que lee este blog.


Respuestas

  1. You’ll never walk alone, porque está claro que en coche va a ser que no…


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