Posteado por: Alejandra | 10 Junio 2009

Grecia 5 – Recorriendo el país – Micenas y Nauflio

Nuestra aventura por el Peloponeso nos ocupó exactamente 393 km. Es verdad que los griegos conducen un poco a lo portugués, sin dejar nunca que te incorpores y lindezas semejantes, pero no es tan fiero el león como lo pintan. Yo, que me saqué el carnet en la ciudad de Madrid y en las carreteras comarcales de Galicia ya estoy curada de espanto y me sentía como en casa. Si Atenas es una locura, las autopistas en Grecia son de cabras y por lo tanto, nada que a mí me resultara nuevo. Nuestra siguiente parada fue en Micenas, lo que supuestamente fue lo más granado de la civilización helénica y de lo mejor a nivel de ruinas, con sus tumbas hipogeas en forma de cucurucho invertido, con sus grafittis de 1924 y sus leones a las puertas.

Los famosos leones micénicos

Los famosos leones micénicos

En Micenas hicimos sin lugar a dudas la cosa más tonta de todo el viaje que fue adentrarnos en una galería subterránea llena de mosquitos y sin ningún tipo de iluminación, sirviéndonos tan sólo de los flashes para intentar no matarnos mientras resbalábamos. Por un francés estaba liderada expedición tan panoli, aclaro. A medio camino yo me di cuenta del sinsentido y con la misma me di la vuelta sacándome a los bichos de encima.

Un francés intentando matar a una española. Los círculos son bichos.

Un francés intentando matar a una española. Los círculos son bichos.

Más tarde llegamos a Nauflio, lo que tiene fama de ser el pueblito más encantador de Grecia. Muy bonito, sí, con sus dos fortalezas, con sus casitas de colores, su mar Mediterráneo de un azul fascinante y sus precios desorbitados. Allí conocí a Petros, un camarero griego que me proponía salir con su amigo mientras él salía con Melanie. Luego me empezó a dar palique y hasta me ofreció cinco euros por tocarle la guitarra española, lo cual me pareció muy romántico. A medida que conversábamos, el hombre más se prendaba de mí, y llegó a confesarme que mejor Melanie con su amigo, y yo con él. Petros insistía en que yo era la mujer más hermosa que había visto nunca. Y la cosa hubiera estado bien si no fuera porque era el mismísimo Rompetechos. Cada vez que alababa mi belleza desde detrás de aquellos dos culos de vaso, yo no sabía si arrancarme las venas o despeñar al tal Petros desde el monte Taigeto.

El Mediterráneo, casi tan bonito como el Atlántico

El Mar Egeo, casi tan bonito como el Atlántico

 


Respuestas

  1. Malditos franceses.

  2. Maldito Rompetechos.

  3. Yo hubiera cambiado la frase a “Por un francés estaba liderada expedición tan panoli, claro.”

    Un momento, ¿qué guitarra española te dijo que le tocaras por cinco euros? :S

    No, no nos dejes así, ¿camuflaste su accidente como un simple despeñamiento? ^^

    Besos de colores.

  4. Francés tenía que ser ese guía, como si lo viera. Si es que son el pueblo más intrépido e imprudente que he visto en años.


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