Lo que no os he contado es llevo una semana yendo al Balneario de Laias, a quince minutos de Orense, a disfrutar de un tratamiento anti-estrés. No es que yo esté muy estresada, pero ya sabéis que a los gallegos los balnearios nos gustan más que a un tonto una tiza y en cuanto hay ocasión, ahí estamos. Aún me queda una semanita, pero ya puedo ir contando experiencias.
Lo primero acostumbra a ser una bañera de hidro-masaje personalizado, que dura quince minutos (en mi caso) y que despide burbujas por aquí, burbujas por allá, realizando un masajito que da gustirrinín generalizado y de paso facilitando que los minerales penetren en la piel para mejor lucimiento de la susodicha (y de lo de dentro también).
Luego con la misma, yo me meto en la piscina de los chorros, que es una piscina cuyas paredes despiden unos chorros, como su nombre indica, que eso parece la policía anti-disturbios, y aunque a primera vista puede semejanr algo salvaje, sales de ahí hecha una flor de pitiminí. Si el tiempo acompaña y apetece, desde las piscinas interiores se puede salir directamente a la exterior, donde hacer unos largos y disfrutar del hermoso paisaje que engalana al río Miño.
Acto seguido toca masaje, que bien puede ser relajante, drenante, completo, parcial, con chocolate, con barro, calor, frío… A mí en esta semana ya me han puesto la mano encima varios de los “técnicos” que trabajan en Laias. Por ejemplo, Dolores Ferreiro, una gran dama del masaje que te pone estupenda entera casi sin que te enteres; también Óscar Paredes, que me dió un masaje en la espalda que aquello parecía de película, sólo me faltaba mi famoso Martini con sombrilla al lado; Ana Rumbao, simpatiquísima, muy afable y virtuosa y por último, Monse Domínguez, que es de Arnoia, pero yo la hacía poco menos que de París, tal es la elegancia y saber estar que luce. Cuando Monse entra contigo en una cabina, te sientes como una estrella de cine.
Me comentan mis compañeras de piscina que el balneario también cuenta con masajista polaco, tipo Darek, que aparte de un gran profesional, nadie lo duda, alegra mucho la pestaña a las bañistas. Cuando lo vea con mis propios ojos, haré los comentarios pertinentes al respecto. Por el momento, quedémonos con lo grandes profesionales que son todos los que forman el equipo de Laias.
Cuando le dije a un conocido que iba a consumir parte de mi verano relajándome en un balneario me dijo: “¿Pero tú cuántos años tienes?”, sin embargo, a mí me dio igual, porque en esa pregunta vi un claro movimiento del lumpenproletariat en pos de la revolución permanente. Ni caso. Ir a un balneario tiene que ver con mimar tu cuerpo, estar en contacto con la naturaleza, y no tener miedo a pasar tiempo con uno mismo, pensando así en cosas profundas y trascendentales del propio cacumen. Por eso lo recomiendo enfervorizadamente, y si es Laias, mejor que mejor. Para todos aquellos que no se crean esta vida de glamour y descoque que me gasto, aquí video demostrativo de mi cuerpo serrano en una bañera de hidromasaje personalizado y en el que saludo a la cámara.

¿Un conocido? Sin comentarios…
Por: Don Cucufato el 26 Junio 2009
a las 10:47 pm
jajajjajja… y yo pensando que nos ibas a sacar la cabeza e ibas a decir hola!! jajajja….
Por: jabolkaelstar el 27 Junio 2009
a las 12:42 am