Uno de los recuerdos más apocalípticos de mi vida data de hace unos cuatro o cinco años, en la Capilla Sixtina. Allí debíamos ser unas mil almas metidas. Bermudas, chancletas, sisas. Barullo total. Y un signoretto gritando cada minuto: “¡Silenzio!”. El mundo de John Connor no era nada en comparación a lo que yo vi aquel día. Vi las calles atestadas de “Blade Runner”, vi el futuro apocalíptico de los barrios marginales de “Minority Report”. Vi la superpoblación de “Hasta que el destino nos alcance” y vi la falta del estilo de Sión de “Matrix”.
Hoy he estado en Santiago. Ya no se puede vivir en Santiago. Santiago está imposible.
está todo imposible, yo me planteo ya perderme por las montañas… que también están masificadas
Por: Gons el 3 Julio 2009
a las 8:04 am
Ejercicios espirituales. O a falta de ellos, un buen balneario. Parece mentira que yo esté aconsejándote a ti un balneario.
Por: banyuken el 3 Julio 2009
a las 9:15 am
¿Por qué, oh?
Por: Don Cucufato el 3 Julio 2009
a las 9:06 pm