Posteado por: Alejandra | 8 Agosto 2009

Dieta atlántica

Yo no voy a hablar del resto de los españoles, porque como sabéis, soy una persona prudente, pero con mi acostumbrado estilo precipitado, tajante y generalista, he desarrollado un método infalible para saber si un gallego es una persona cosmopolita o no. Sí, amigos, sí: los restaurantes en los que come cuando está en Galicia.

Como estoy de despedidas, el otro día me llamó una amiga para ir de cena y de pronto me sobrecoge con la siguiente frase: “¿Quieres ir a uno tradicional, a un chino, a un italiano?”. La atajé entonces alarmada con el ramalazo galaico saliéndoseme del alma: “¡Pero sácateme de ahí!”.

Cuando uno ha viajado un poco, y digo esto con todo el respeto, sabe que todas esas comidas no son más que trapalladas. Con respeto, ¿eh? Cuando uno ha viajado un poco, contemporiza los hechos absolutos y aprende que nada es tan bueno ni tan malo. Pero cuando uno ha viajado un poco, también tiene más elementos de juicio y empieza a valorar lo que vale un peine. Y cuidado, que yo soy una gran amante de la pasta, el sushi, el curry, los baclava y los rollitos de primavera, que hay que tener mundo, pero oiga, no me compare un chow mein con una lubina al horno, o una pizza primavera con un lacón con grelos.

Las comidas del mundo están muy bien para los parques temáticos y a mí me pirra la hiperrealidad. Pero cuando se trata de comer-comer, dieta atlántica  y no se hable más. Seamos serios. Así que nos fuimos a “A adega do Emilio“, un sitio muy bonito, muy enxebre, y allí nos comimos nuestros buenos pimientos de Padrón (no de Herbón), que unos pican y otros no, nuestro buen revueltito, nuestros buenos chipirones y nuestro buen solomillo.

Así, a palo seco. Sin salsas ni inventos de esos. Porque como todo el mundo sabe, todo el mundo con glamour de solera, la salsa es a los cocineros lo que las plantas a los arquitectos y la tierra a los médicos. La gente truly requeteguay desconfía de la salsa. Para completar la colación, cenamos con cava, porque como la gente con finura de abolengo sabe, el vino espumoso es para acompañar la comida, no para tomar de postre.

Y en resumen, que no me puedo mover.


Respuestas

  1. Yo también cené de lujo anoche, por fin en Sevilla, pero acompañado de un buen tintorro, que lo prefiero para comer… ;)

  2. Ya hombre, pero un día es un día. ;)

  3. Bien, entonces, después de esto, ya no te vas claro. Como no te puedes mover :P

    Besos.

  4. ¡Pero sácateme de ahí!

  5. Si, yo también desconfio de las salsas…. Yo, mayonesa, y casera, de la que hago yo con mis manitas…. que las otras llevan de todo menos huevo y aceite de oliva.

  6. Qué buena expresión. Imagino la entonación.


Dejar una respuesta

Su respuesta:

Categorías