Posteado por: Alejandra | 13 Noviembre 2009

Los dispositivos externos de memoria humana

Hoy Antigourmet escribe sobre los dispositivos externos de memoria humana quejándose mucho de ellos. En concreto de una aplicación del Iphone que te dice con qué comida va cada vino, cosa que antes había que saberse de memorieta. Yo ya hace mucho tiempo que he capitulado y he depositado mi memoria en chips y circuitos. No es sólo el GPS sin el que literalmente ya no puedo ir a ningún sitio, sino calendarios digitales, agendas móviles y tantos otros recursos electrónicos.

A mí no me molesta que nos convirtamos en cyborgs. Algún día todas estas extensiones estarán internas en el cuerpo. Lo que realmente me fascina es pensar en cómo va a derivar nuestra parte humana. Si no necesitamos más el tipo de memoria que almacena este tipo de datos… ¿en qué ocuparemos nuestros cerebro infinitamente plástico? Yo creo que seremos más imaginativos y por lo tanto más virtuales. Si nuestro cerebro va perdiendo de esa manera los nexos con la realidad (recordar el camino al trabajo o de vuelta a casa es un poderoso nexo con la realidad), no cabe duda de que cada vez desarrollará más operaciones encaminadas a la fantasía y a la creación de una vida paralela (y mejor). Si nuestro cerebro es capaz de imaginar más, lejos de encontrarnos día a día con la terrible realidad, toda la industria de realidad virtual nos ofrecerá el vivir esas experiencias también a nivel físico. En resumen, viviremos conectados a unas máquinas que harán materiales todas las cosas increíbles que soñemos.

Estas cosas en principio siempre asustan a la mayoría de los mortales. Qué horror tener que dejar de lidiar con la realidad. Pero es básicamente lo que hemos hecho siempre desde que el primer Sapiens Sapiens nació. La vacuna contra la viruela, los aviones, el cine, no son más que infinitas maneras de modificar la realidad a nuestra conveniencia. Así que, lo que haya de venir, bienvenido sea.


Respuestas

  1. Te olvidas de la muy humana preferencia ética por vivir en un mundo real, tan bien explicada por Juan Antonio Rivera en “Lo que Sócrates le diría a Woody Allen” usando como ejemplos “Matrix”, Desafío Total” y “El Show de Truman”. Además, lo de encontrarnos día a día con la terrible realidad es completamente necesario porque el dolor forma parte de ella y está intrínsecamente ligado al placer, como bien nos enseñaron hace siglos los Epicúreos; tu opción nos llevaría irremediablemente a un “Comfortably numb”.

  2. De eso se trata, Doyle. Cada vez estamos menos preparados para sufrir el dolor. Cada vez más anestesia, más pastillas, más marihuana. Caminamos con paso lento y seguro hacia el “Comfortably numb”. Qué le vamos a hacer. :)

  3. Y de esta forma tendremos el cabezón mucho más desarrollado y un cuerpo a tamaño de insecto volátil?
    De todas formas ¡que bien! Porque la realidad no es muy halagüeña que digamos. Voto por el futuro.

  4. Algunos permanecen al margen de la tecnología, humanos del antiguo, al márgen de la ciencia, humanos sin recursos, otros, enganchados a todo, humanos 2.0

  5. Mucho mejor ejemplo que el que dice Doyle es Wall-E (e infinitamente mejor película que las tres patatas que nombra), donde el que hace de humano es un robot, y los humanos, deformes de no moverse, son como bebés. Más tontos que bebés.

    Entonces, si en un tiempo no vamos a saber sumar. ¿Cómo haremos las maravillas que comentas? ¿Cómo las fabricaremos? ¿Estarán los robotes programados para hacerlos, incluso para mejorarlos? ¿Para qué valdremos entonces? ¿Será la famosa máquina von Neumann la que lleve dentro los pensamientos de toda la historia de la humanidad y se mueva por el espacio exterior y nosotros ya no existamos, si no que vivamos en la máquina?

  6. Pues exactamente, Antigourmet. Vete preparándote.


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